miércoles, 15 de junio de 2011

EL PODER LIBERADOR DEL PERDÓN

Las ofensas y los errores, cuando vienen de seres queridos, son más dolorosos y más difíciles de olvidar. Cuando estamos bajo la oscura sombra de un duelo por una separación o un divorcio es aún más cuesta arriba perdonar. Pero puedo asegurarte que vale la pena hacerlo; no es algo que se logre de un día para otro pero es importante mantener un régimen  de prácticas de perdón.
Aquí te entrego una serie de ejercicios que pueden funcionar cuando de perdón se trata, puedes hacerlo todos o con el que te sientas más identificada, puedo asegurarte que perdonar te liberará no sólo del fantasma de la ofensa sino de muchísimas enfermedades causadas por el resentimiento.
1.   Visualización: imagina a la persona que te ha ofendido, en pensamientos, palabras, obras u omisión. Invoca al Espíritu Santo y pídele que con su poder sanador te ayude a perdonar y le dices a esa persona como si lo tuvieras enfrente: YO TE PERDONO (7 veces). Como te has sentido dolida por lo que te han hecho, seguramente tú también respondiste con rabia, le deseaste lo peor, le devolviste el golpe, etc., entonces dices: PERDÓNAME (7veces). Y por último, como estás indignada contigo misma porque has permitido muchas cosas que te llevaron a esa situación, te perdonas a ti misma imaginándote que te ves en un espejo (o, si quieres y puedes, te ves en un espejo) y te dices: YO ME PERDONO (7 veces). ¿Fácil? Bueno, a veces no tanto, sobre todo porque al principio no nos sale ese dichoso YO TE PERDONO, pero no importa, has un esfuerzo, dilo aunque sea de palabra. Poco a poco, a medida que lo vayas haciendo cada día, llegará el momento que lo estarás haciendo de corazón y cada vez más te sentirás liberada. Puedo asegurarte que es efectivo. ¡Uf! ¡Qué alivio!

2.    Cuéntate tu historia: Cuando estés sola, en casa o en tu habitación (si siempre hay gente, coloca alguna música con el volumen un poco alto), échate tú misma el cuento de lo que te ha pasado, dos, tres, cuatro, cinco o más veces. Repítelo cada día, ponle cada vez más detalles que vayas recordando, lugares, la ropa que tenías puesta, etc. Llegará un momento que de tanto repetirlo te darás cuenta que ya no lloras, no te revuelves de la rabia, no te da la depre, porque empezarás a concientizar que tú vales mucho y que esa persona no supo apreciarte ni a ti, ni todo el amor que le diste, ni mucho menos todito el bien que le hiciste. ¿Una copita de alcohol? Nada que ver, pero sí un buen vaso de agua, una agüita de coco, un agua saborizada, un juguito natural, tu preferido, para no deshidratarte.

3.   Borrón y cuenta nueva: Escribe lo que te pasó y léelo cada día, y cada acontecimiento negativo (al cual le debes dejar un espacio como de media línea), después de una semana de lectura, táchalo o bórralo y ponle en el espacio que dejaste BORRÓN Y CUENTA NUEVA, y en las páginas siguientes escribe lo que deseas hacer, tus proyectos que dejaste de realizar, los cambios que pondrás en práctica en tu persona, en tu vida  y en tu propia casa.

En las próximas entregas te daré otros ejercicios. Hasta pronto: un beso, un abrazo y una sonrisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario